martes, julio 17, 2007

Berp

Una diferencia entre la feria gastronómica Caminos y Sabores y Expogourmet reside en la avidez alimenticia de los que concurren. Es proverbial el hambre del argentino medio, pero en el primer evento se lanzan sobre los stands y en el segundo lo disimulan un poco más. En definitiva, Caminos y Sabores no tiene el glamour de Expogourmet (se prueba el vino con vasitos de plástico, no hay copas de cata), pero es un simpático y grasa quilombo de masas desesperadas, con borrachos (hubo uno que se sirvió sólo de la botella en un stand y la que atendía se enojó), gordos, señoras con bolsas y provincianos haciendo chistes.
Llegué a la entrada, en una Plaza Italia cada vez más parecida a Once, con un Barney perdido allá en el fondo, que no se sabe para quien trabaja.





Acá está la diferencia que decía, en esta feria no se disimula la angurrientez, todos cogoteando como jirafas hambrientas, aún en el stand de algo tan infame como la milanesa de soja.



Esto está un poco de más, un puesto de papas fritas berretas. No es una delicatesse, digamos. Medio pulgar abajo.



Esto fue fabuloso, toda la ciudad de Mercedes metida en un chorizo. Embutidos, bondiolas (o mondiolas)y cantimpalos para probar, llenarse la boca y hacer morir de envidia al más mentado vegano. 10 pulgares arriba.



Tránsito pesado. A todas las madres se les ocurrió salir con los cochecitos, y había una vieja arrastrando algo con rueditas como si estuviera en una terminal de ómnibus.




Proselitismo gastronómico.




Tanta galletas de la abuela, dulces de la abuela, delicias de la abuela, medialunas del abuelo, alguien se decidió dar un paso atrás en el árbol genealógico y dejar de lado un tópico tan trillado. ¿Quién dijo que las abuelas cocinan bien? ¿Las mujeres que en 50 años serán abuelas lo harán igual, siendo que hoy casi no saben hacerlo?



Estos chocolates son innenarrables, el colmo de lo grasa, algo tan abyecto que hace mal a los ojos. Usar un escudito de fútbol para producto cualquiera ya es de mal gusto, pero si le agregamos esas formas en una cajita para regalo ya podemos jubilarnos como ciudadanos. Definitivamente, no es cool. Cinco pulgares abajo.



Pasadas tres horas me retiré de Caminos y Sabores, una feria del libro del morfi, sin nadie que te firme el plato pero con las mismas colas para comer que en La Feria del Libro. De hecho, muchos quedan allí parados desde abril. Con los mismos pasillos angostos, que se angostan aún más en la parte de los vinos. Lo peligroso en este caso es que si la presión es demasiada lo ingerido puede llegar a ver la luz.
Y, bueno, no está mal dejar de ser cool un rato y mezclarse con la plebe inculta. Me voy feliz esquivando los escarbadientes descartados, con mi chorizo de jabalí y mis ajíes kituchos salteños a casa, a saborearlos mientras escucho el último disco de Björk.

lunes, julio 16, 2007

Otro clásico publicístico ochentoso

La negra Romero con la musica de Porchetto.

Otra lista

Llegué hasta el sitio de la revista Vanity Fair sacó la lista de los 10 mejores capítulos de Los Simpson. A continuación pongo la mía, sin orden de preferencia. Díficil de decidir, hay que ir por los 20.

Krusty gets busted
(1990)


Cape Feare (1993)


Homer badman (1994)


Treehouse of horror V - The shinning; Time and punishment; nightmare cafeteria (1994)


Homer the great (1995)


And Maggie makes three (1995)


Homie the clown (1995)


Round Springfield (1995)


You only move twice (1996)


Simpsoncalifragilisticexpiala(annoyed grunt)cious (1997)

miércoles, julio 11, 2007

Querido diario:

El 9 de julio fue una fecha histórica porque nevó en Buenos Aires. Hoy también, porque vomité, cuestión que no me incumbía desde el 2 de enero de 2001 en Río de Janeiro. Si bien las fechas exactas se me escapan, las veces anteriores que recuerdo de vomitadas fueron en julio de 1996, noviembre de 1992 y en algún momento de 1988. Y en 1981 o 1982, en Mar del Plata, por leer una revista de Disney dentro del auto en movimiento.

martes, julio 10, 2007

¡Me siento Winona Rider!

Empezando así pareciera ser que fuera mi sección "Estoy cada vez más puto", pero no. Hoy se cumplió el título de una película de Preston Sturges, Navidades en julio.
Mírenme a mí bailando ante la alegría de la nieve en la ciudad que nunca nieva. Para verlo mejor acompáñenlo con esta música que todavía no se pegar imagen y sonido.



A la tarde un poquito, raspaduras de freezer. ¡La felicidad del pueblo argentino comenzaba, aunque todos estábamos a punto de morir por el cambio climático! Es la nieve del Primer Mundo, el capitalismo imperial que nos invade y nos distrae. Raras asociaciones, pero que se escuchan, como si la nieve no fuera algo sudaca sino meramente sajón. De todos modos, dicen que en Capital hubo mucha aguanieve, pero Crónica TV titulaba "Nieva en Buenos Aires". No queda otra, suena feo "Aguanieva en Buenos Aires".



Esto es Bariloche.





A la noche, los copitos se conviertieron en copotes, y quedamos tapados por una masa de imperialismo blanco. ¡Hay que matar a Santa Claus! Esto lo armaron los yanquis para matar cartoneros, y humedecerles el cartón. Y ustedes como cerdos capitalistas, resbalándose como boludos en la nieve, mientras los pobres mueren de frío. Ya mismo me mato.



Cosmos



Merry Christmas, Mr. Potter!









Para terminar. Mucho derecho de los humanos y de los perros pero nada para los autos. Mírenlos ahí, muertos de frío, sin una cuchita. Voy a denunciar a sus dueños al ACA.




lunes, julio 09, 2007

Cine en cable - Julio


Martes 10
El empleo del tiempo (L. Cantet, 2001); I-Sat, 1:35 hs.
El dormilón (W. Allen, 1973); Retro, 22:00 hs.

Miércoles 11
Furyo (N. Oshima, 1983); TCM, 00:00 hs.
Rapado (M. Rejtman, 1992); I-Sat, 5:30 hs.

Jueves 12

Las locas aventuras de Erik (T. Jones, 1988); The Film Zone, 11:10 hs.
El centrofoward murió al amanecer (R. Mugica, 1961); Volver, 14:00 hs.

Viernes 13
Babe: El chanchito en la ciudad (G. Miller, 1998); Cartoon Network, 20:00 hs.
Barry Lyndon (S. Kubrick, 1975); TCM, 23:35 hs.

Sábado 14
Sobreviven (J. Carpenter, 1988); Retro, 1:30 hs.
Los increíbles (B. Bird, 2004); Disney Channel, 20:00 hs.

Domingo 15
Rollerball (J. McTiernan, 2002); I-Sat, 14:55 hs.
Amor que mata (R. Siodmak, 1945); Cinecanal Classics, 22:00 hs.

Lunes 16
The innocents (J. Clayton, 1961); Cinecanal Classics, 18:40 hs.
Generación X (B. Stiller, 1994); I-Sat, 18:55 hs.


Martes 17

El insoportable (B. Stiller, 1996); I-Sat, 12:25 hs.
The bank dick (E. Cline, 1940); Retro, 23:25 hs.

Miércoles 18
La elección (A. Payne, 1999); Cinecanal, 5:40 hs.
La ley de la calle (F. Ford Coppola, 1983); Retro, 22 hs.

Jueves 19
Network (S. Lumet, 1976); MGM, 14:50 hs.
Jamón, Jamón (B. Luna, 1992); Europa Europa, 22:00 hs.

Viernes 20
El cartero llama dos veces (T. Garnett, 1946); TCM, 22:00 hs.
Velvet Goldmine (T. Haynes, 1998); I-Sat, 23:50 hs.

Sábado 21
Pacto de sangre (B.Wilder, 1944); Retro, 18 hs.
Al filo de la noche (A. Litvak, 1948); Cinecanal Classics, 18:50 hs.

Domingo 22
La sonámbula (F. Spiner, 1998); Volver, 22:00 hs.
El bueno, el malo y el feo (S. Leone, 1966); Retro, 1:30 hs.

Lunes 23
Héroe accidental (S. Frears, 1992); Hallmark, 00:10 hs.
To sleep with anger (C. Burnett, 1990); I-Sat, 16:15 hs.

Martes 24
O Lucky man (L. Anderson, 1973), Cinemax, 1:30 hs.
¿Dónde está el frente? (J. Lewis, 1970); Retro, 22:00 hs.

Miércoles 25
Roma (A. Aristarain, 2004); Cinemax, 22:00 hs.
Río Bravo (H. Hawks, 1959); TCM, 23:25 hs.

Jueves 26
Después de hora (M. Scorsese, 1985); HBO Plus, 13 hs.
Huevos de oro (B. Luna, 1993); Europa Europa, 22 hs.

Viernes 27
Yo no se que me han hecho tus ojos (L. Muñoz – S. Wolf); I-Sat, 5:35 hs.
La condesa descalza (J. Mankiewicz, 1954); TCM, 23:50 hs.

Sábado 28
Freddy vs. Jason (R. Yu, 2003); TNT, 3:15 hs.
Eva Perón (J. C. Desanzo, 1996); Volver, 22:00 hs.

Domingo 29
Charada (S. Donen, 1963); Cinecanal Classics, 11:50 hs.
La sombra de una duda (A. Hitchcock, 1943); Retro, 22:30 hs.

Lunes 30

La mujer ha salido a engañar a su marido (O. Iosseliani, 1996); Europa Europa, 12:10 hs.
La mosca (K. Neumann, 1958); Cinecanal Classics, 17:10 hs.

Martes 31
Monkeybone (H. Selick, 2001); The Film Zone, 15:05 hs.
El aura (F. Bielinsky, 2005); Cinemax, 22 hs.

viernes, julio 06, 2007

Anda, anda y anda

Otra vieja publicidad, en este caso de Volkswagen, con Juan Acosta.

jueves, julio 05, 2007

Festividades nimias


Toda una cuestión esto de los festejos impuestos. Bueno, en realidad todos los festejos son impuestos. La crítica siempre viene por dos lados, o que las celebraciones son creadas por el mercado para estimular las ventas o que las impone alguna autoridad para dominar a las masas. Ambas tienen algo de razón.
Ya sabemos que el Día de la Madre es todos los días y que el Día del Padre también lo es, que nunca está de más festejar la Navidad, y así con todos. Aunque con ese criterio todos los días sería día de todas las cosas. La excepción es lo que hace diferencia y da algo de gracia a la vida. También es la creación artificial (todas las creaciones son artificiales) de una excusar para demostrar algo a un otro.
La semana de la Dulzura, al lado de otras festividades, es la nada misma; no tiene relación ni con la religión, ni con la patria, ni con afinidades familiares. Es la fiesta del zalamero, el o la que busca una excusa para abrazar, besar, ensalzar o babearse con alguien. Ese tipo de festividades nimias son las que más descaradamente revelan la arquitectura detrás de cualquiera que aparezca en el almanaque. ¿Tiene que ver esto con el gusto por la excepcionalidad o porque la humanidad, básicamente, es tímida, y necesita que alguien le ordene el festejo? No lo creo. La naturaleza no contempla los momento excepcionales, salvo los que se dan cada tantos millones de años. Es absurdo culpar a los comerciantes de crear falsas alegrías, siendo que se crean todo el tiempo, y hasta se confunden con el sentimiento "verdadero". Una pareja de novios festeja su aniversario con algo de influencia del mercado, sino ¿tiene realmente importancia el tiempo dentro del amor, algo tan difícil de medir? Tal vez haya que ser tan anarquista como Lewis Carroll e inventar algo como el cumpledías con el que Alicia se encontraba detrás del espejo. Ya el almanaque mismo, en cualquier cultura, es una forma de ordenamiento, y nadie escapa a su tiranía en la recordación de algún hecho en particular.
Así que, aunque sea en parte, algo hay que agradecer a los mercaderes en la Semana de la Dulzura, festejo bastardo si los hay, por lo menos por ahora, sobrino del Día de San Valentín, que, por lo menos, sirve para salir de la cáscara de la timidez y demostrarle a alguien todo lo que lo queremos.

martes, julio 03, 2007

Sancor

Al fin encontré esta publicidad de comienzos de los '80 y la subí al Youtube. Una joya inigualable, alegre y pegadiza. Aprendan estos creativos de ahora que gastan un dineral nada más que para hacer su primer corto canchero y no vender nada (nunca se sabe que es lo que venden).

domingo, julio 01, 2007

El hambre argentino

Estoy cada vez más cool. Asistí a Expoelgourmet.com 2007. Un paseo muy agradable y corto pero en el que se pueden estar tres horas, cerca del Campo de Polo, tan cerca que cuando uno viene caminando por la calle Ortega y Gasset se huele el olor a bosta de los caballos detrás de un murallón.









Por supuesto, es una expo de lo más cool, donde asiste gente realmente cool, gente cheta y gente que no es nada de eso pero ahorró unos pesos y va a manotear muestras gratis. Algo a destacar: una vez que se ingresa, presentando la entrada te dan una copa de vidrio muy linda para ir probando los vinos de los stands. Y te la llevás, claro.
Hay una pose común, la de no querer parecer muy pedigüeño. Se agarra una galletita con alguna mostaza con indiferencia, como diciendo "no soy un muerto de hambre", no hay que acercarse muy seguido al mismo stand, se pide vino con cierta timidez, no vaya a parecer que estoy en curda. Y, claro, se camina como haciendo ver que no se tomó demasiado. De todos modos, los realmente cool pueden hacer todo eso y quedar bien. Un momento crucial es cuando todos agarran una muestra gratis, y justo cuando uno llega no queda más. ¿Qué hacer? ¿Quedarse esperando como un angurriento a que el cocinero haga más o irse y volver, sospechando que la promotora se está dando cuenta que uno no llega en el momento adecuado?



Una fondieu de chocolate en forma de catarata, algo recool y exhibicionista.




Las MHACM (Masas Hambrientas Argentinas de Clase Media) se lanzan sobre las ollas populares de Iwao Komiyama y Yancanelo. El mismo fenómeno se registra en los tenedores libres.





La promotora piensa: "¿Qué estará haciendo mi novio un domingo a la tarde mientras yo trabajo y no paran de mirarme el culo?".
El novio piensa: "¿Para que salgo con alguien con quien no puedo salir los fines de semana?". En rigor de verdad, alguien que sale con una promotora no sale, a lo sumo entra y se queda haciéndole compañía ahí cerquita.
Una promotora es alguien que se vistió para ir a una gran fiesta que se suspendió cuando la chica ya estaba lista para salir, y se queda sentada matando el tiempo mirando al vacío.




Un espacio de algo llamado La Mersa, un comercio de eso que ahora se llaman de venta de objetos de arte, un paso intermedio entre Christies y un bazar de barrio, que le ponen precioas exhorbitantes a cosas que todo el mundo tiene en la casa pero sin semantizar.
Lo más impresionante: una plancha de corchos que no es la plancha de corchos para clavar ayudamemorias, sino un cuadro hecho de corchos usados, incluso manchados con vino tinto. El que pongo aquí cuesta 300 mangos. Había uno de 900, aún más cool.



Esto si es algo cool. Un stand entregaba tarjetitas que señalan con que vino pega mejor cada una de sus delicatessen.



Un macanudo queriendo ser un degustador cool y su novia cheta, de camperita con capucha peluda, que no sabe cocinar. Vean el detalle de la mano del tipo; la posición de los dedos es parecida a la de Isidoro Cañones cuando sostenía el vaso de whisky.



Una señora paqueta y, por detrás, un señor con campera y zapatillas, a quien su mujer arrastró hasta la feria.



Una mujer borroneada.



Un duelo al sol de dos tachos de basura.



Y algunas cosas que compré. Mostaza con miel y wasabi, jalea de vino tinto, mostaza de Dijon y paté de aceitunas ahumadas. ¿Con esto estoy más cerca de ser cool?



Un dato más, que, desgraciadamente, olvidé fotografiar, y su recuerdo me hizo matar de risa. Tal vez sea mejor así para poder despertar más la imaginación del lector. Había un stand de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, donde varias marcas ponían lo suyo. Una era de productos de cerdo. Dos chicas repartían cubitos de jamón cocido y en un horno eléctrico cocinaban chorizos de chancho que estaban deliciosos. Un cartel describía las bondades de la carne del sucio animal, y otro más al fondo tenía dibujada una especie de tómbola, y la flechita decía "Hoy comemos", mientras señalaba el dibujo del cerdito que había caído en desgracia por el funesto juego. Y las MHACM lanzándose sobre el mostrador. En los otros casilleros de la tómbola se veían otros animales (¿Tal vez un caballo?), que se salvaron, digamos. Un simpático genocidio porcino, una alegre y salvaje apología carnívora, como que hoy le tocó al chancho y lo borramos de la faz de la tierra; mañana le toca a la paloma. Coma carne, deje que esos sucios naturistas se metan su trigo burgol en el culo. El Gourmet es dionisíaco, no tiene la mentalidad de Lisa Simpson.

En dos semanas viene la muestra de Caminos y Sabores en La Rural.

sábado, junio 30, 2007

Sirk en Retro


El acontecimiento de este mes en el canal Retro es el ciclo dedicado a Douglas Sirk, un alemán que trabajó unos años en Hollywood y realizó algunos de los mejores melodramas de la historia, y se convirtió en referente para varios directores, algunos gays, como Fassbinder, Almodóvar o Haynes. Rock Hudson fue su gran actor fetiche.
Retro exhibe varias significativas de los años '50, no tan difíciles de encontrar, y un par que creo que son inconseguibles hasta hoy. Por desgracia no incluyeron Sublime obsesión, la más lunática de todas las que hizo, al punto que el mismo Sirk dijo que cuando le dieron el libro trató de leerlo y no pudo: "es el libro más confuso que puedas imaginar, es tan abstracto en muchos aspectos que yo no veía una película en él".
Dejo el listado para no perderse ninguna del formidable Sirk.

Lunes 2
22:00 Lo que el cielo nos da
23:55 Atila, Rey de los Hunos

Lunes 9
22:00 Tiempo para vivir, tiempo para morir

Martes 10
00:35 Raza de violencia

Lunes 16
22:00 Angeles empañados
23:55 Siempre hay un mañana

Lunes 23
22:00 Escrito en el viento

Martes 24
00:05 El Patriota

Lunes 30
22:00 Imitación de la vida

Martes 31
00:25 Interludio

Stars in my crown


La Filmoteca exhibió esta película de Jacques Tourneur, una rareza de 1950 difícil de ver, más si tenemos en cuenta que el director ha sobresalido en trabajos de terror y suspenso. De hecho, en los videoclubs con abundante cine clásico pertenece todo a ese género, por lo que he visto. Buscando información sobre esta película me encuentro con algo llamado "americana", un subgénero, parecido al western pero que no lo es, que se desarrolla en el siglo XIX, pero sin pistoleros, en pueblos pequeños y sus afueras. La denominación de "americana" se refiera, justamente, a elementos relacionados con la vida del Estados Unidos profundo, pero más particularmente a sus elementos fundantes. Stars in my crown (me gusta más su título original, y no Corona de estrellas) tiene como protagonistas al pastor Gray, alguien que llega un día de esos a poner orden en un pueblo sin mucho rumbo. Por otro lado, está Harris, el hijo del antiguo médico, a quien no le tienen mucha confianza como a su fallecido padre, también médico. Lo primero que aparece es la lucha entre la ciencia y la fe. De hecho, esta última invade a la ciencia, por decirlo de alguna manera: la población confiaba a ciegas en el viejo médico, pero no en su hijo, sin ninguna razón aparente, sólo por una cuestión de fe. La llegada de una enfermedad le dará a Harris un mayor prestigio y Gray se hará a un lado, sólo por un rato, para que trabaje la ciencia. La mezcla de estos elementos son las bases de un subgénero que intentan describir metafóricamente, como Adán y Eva en la Biblia, el surgimiento de un país como Estados Unidos: la razón para asegurarse el progreso, cubierto de una pátina de fe religiosa.
Pero la fe religiosa no se limita a las figuras cristianas, en este caso, de la religión reformista. Hay una fe en la razón. En Stars no hay muertos en enfrentamientos, como si podría haber en un western, sólo los hay por enfermedad. Gray logra mediar eficazmente cuando un grupo quiere matar a un negro que no cede en la venta su propiedad. Ese papel de intermediador recuerda al juez Priest de Resplandece el sol (Ford, 1953) que lograba mantener el orden en el poblado con la menor violencia posible. Ese poder de la palabra es necesario si se quiere consolidar una democracia representativa, sin que cada ciudadano tenga que salir a arreglar algunos problemas con sus propias manos. Tal vez, hablar de ciudadano sea demasiado; más bien poblador. Las pequeñas poblaciones en las que se desarrollan las "americanas" son el germen de Estados Unidos, no ya la gran ciudad hecha y derecha, con sus instituciones en firme.
De todos modos, Tourneur agrega en su película algunos elementos inquietantes que no estarán en la de Ford tres años después. Gray es, antes que un pastor, un hombre de armas llevar, alguien que participó en la Guerra de Secesión; en cuanto llega al pueblo, se mete a un bar, pregunta algo y todos se ríen, él saca su revolver. Dentro de la agradable mística de la fundación de Estados Unidos surge el elemento oscuro. Y a medida que el film avanza, Tourneur va sacando todo su arsenal de claroscuros y contrastes en la iluminación; pasa del relato diurno y afable en off que hace Kenyon a partir de sus recuerdos de niñez a las escenas nocturnas cuando la enfermedad avanza en el pueblo. Es el mal fuera de campo, característico de otras obras del director, que aquí tiene el adicional de la idea de la prueba que deben superar Gray, Harris y la población en general. La luz volverá hacia el final, cuando el médico logra salvar varias vidas, y el pastor logra salvar a la mujer del médico, con lo cual, si bien nadie es imprescindible, la fe está por encima de todo, ya sea a la religión, a la medicina o a la Constitución. Por eso, esta película en particular, retrata un elemento que siempre llama la atención, que visto desde estos pagos suena ingenuo, por no decir tonto: la creencia en algo como garantía para avanzar. Stars in my crown, como todo mito fundante, es sólo un episodio, como bien delimitan ese lento traveling del comienzo y el plano final, ambos a las puertas de la iglesia, funcionando como paréntesis, o, si se quiere, como tapas de un libro (la Constitución, tal vez, así como el título que da nombre a la película es una pegadiza canción, que el pastor repite día a día, a modo de himno nacional; la repetición refuerza al mito). En el sentido del momento fundante de un Estado tiene contactos con otra película de Ford, Wagon Master, donde se contaba la historia de una caravana en busca de su tierra prometida, y donde existía la búsqueda del equilibrio y la convivencia, en este caso, entre un grupo mormón y un grupo de artistas populares: "No hay otra forma más sintética de describir Wagons Master, una parábola sobre la formación del espíritu americano. Dos cowboys harán de punto intermedio y conciliadores entre el grupo de los mormones y el de los artistas ambulantes, doble vertiente que con se amalgamó. El ascetismo y el esfuerzo para lograr una vida ordenada se enfrenta con la diversión, la creatividad, el consumo y el show bussines".
Además del lento y agradable traveling de apertura de Stars in my crown, hay otro movimiento de cámara interesante en cuanto a su significación: Gray baja llega al pueblo y baja del tren; la cámara lo deja y se eleva sobre la locomotora, toma la campana, los fierros decorados de su techo, y desde arriba vemos al pastor avanzando en medio de una calle polvorienta. Un solo plano une el progreso de hierro con la fe, dos elementos necesarios, que Tourneur une en una corta fábula americana, con contrastes y no demagógica, como sabían hacer en esos tiempos.

viernes, junio 29, 2007

Fast juventud


Después de la victoria de Macri en Capital la izquierda y el progresismo porteño no saben muy bien que hacer. En el resto del país parece no haber tanta desesperación, pero en esta megalópolis, en donde cada ciudadano cree que el destino del país depende de su desición, hay varios suicidios. La cultura fast, por llamarla de alguna manera, se ha identificado siempre con el capitalismo y la derecha, pero, aunque no lo quieran, se ha apoderado de la izquierda también. Hoy hay universitarios de menos de 30 años de edad que ya están desencantados con la izquierda; antes capaz llegaban a ese estado por los 45, 50 años, cuando ya padres y se terminaban uniendo definitivamente al sistema. Ahora no. Un o una joven de 23, pongámosle, ya se siente fracasado ante el avance de la centroderecha en Buenos Aires, cree que podría haber hecho algo más, como Schlinder, pero que no pudo. La militancia envejece más rápido. Los '80 se la consideró una década perdida en esa materia, y recién para fines de los '90 y comienzos de este siglo resurgió cierta militancia, entre tanto revival. El tema es que era sólo eso, un revival, como volver a usar remeras rayadas o hacerse medio punk. Una versión pasteurizada de la militancia para niños que aún tomaban leche pasteurizada, que veían el enojo de sus padres por el gobierno de Menem, que salieron a la calle de la mano de viejos militantes, ya cansaditos, también, pero ahora el Che ya era sólo una remera y Castells terminó bailando en TV, y ya no era La Paz, sino Palermo Hollywood... Demasiadas tentaciones capitalistas para chupar frío en la calle.